Arte Olmeca
ARTE OLMECA
Se desarrolla en México.
El corazón del área
olmeca incluiría sitios tan importantes como La Venta, Tres Zapotes,
Cerro de las Mesas y San Lorenzo Tenochtitlan. Pero, desde esa zona
nuclear, la civilización olmeca se expande sobre un área
enormemente extensa. Sus rutas de expansión se justifica por la
necesidad de obtener determinadas materias primas como: basalto,
magnetita, serpentita, jade, etc.
Las ciudades como, por
ejemplo, La Venta, han debido estructurarse en la forma que se hará
clásica en un centro ceremonial más bien reducido, con una
población extraordinariamente extendida y dispersa en su contorno.
Con especialización artesana: ceramistas, lapidarios, tejedores,
etc.; división en clases sociales, de las que pueden diferenciarse
claramente dos. La clase dominante es, evidentemente, la misma clase
sacerdotal, creadora del calendario y del complejo religioso.
Aunque es poco lo que se
conoce de la arquitectura olmeca, probablemente por la mayor atención
prestada a monumentos de mayor brillantez y valor estético como las
cabezas colosales y estelas, y, sin duda, por el tipo de materiales
utilizados en los que el barro domina sobre la piedra. Pero de todas
las artes conocidas de la civilización olmeca, lo que se ha
desarrollado de manera notable o de la que tenemos mayor número de
ejemplos es la escultura y el relieve en sus múltiples
manifestaciones y utilizando toda una variedad de materias primas.
Las más notables de las
esculturas olmecas son, sin duda, las famosísimas cabezas colosales.
Estas misteriosas cabezas son de un enorme tamaño. Sus rostros son
de nariz ancha, gruesos labios y ojos abogatados y se cubren con un
casquete ajustado tan particulares que han hecho pensar que fuesen
racialmente negroides. Estas enormes cabeza, que nunca poseyeron
cuerpo, se apoyarían sobre un pedestal o cimiento, generalmente
compuesto de piedras irregulares. Se han dado numerosas
interpretaciones a estas esculturas. Algunos piensan que son retratos
pero otros piensan que el arte mesopotamico no busca la realidad de
la naturaleza, sino una interpretación. Otros lo interpretan como
jefes políticos o guerreros muertos y serían, por tanto, monumentos
conmemorativos. Se ha descartado que sean representaciones de
divinidades dado que carecen de atributos y símbolos esotéricos,
preponderado, por el contrario, características de un máximo
realismo. Casi todas las cabezas colosales participan de algo en
común, de un cano armónico semejante.